miércoles, 26 de septiembre de 2012

MIRADAS

En recuerdo de Julio y Mariluz,
que en su taller de lectura del
Puerto de Mazarrón
nos enseñaron a mirar el mundo
con otros ojos
 

martes, 21 de agosto de 2012

LO QUE "LA MAGA" NUNCA LE DIJO A "EL CRONOPIO"


 

 

Antes de que tu vida

tensa y vibrante

dispare su flecha de muerte

hacia la nada,

Antes que el frío

del que habláis los malditos

convierta tus alas

en mariposas negras

preñadas de noche y de infinito,

Antes de desmoronarte

piedra a piedra,

como un antiguo monumento al hombre

vencido por el viento de los siglos,

quiero,

por última vez,

acariciar los ríos de tus venas

que no son ya la savia de tu cuerpo,

vacías ahora de sangre,

recorridas por la angustia

camino del misterio.



Cuando en rápido vuelo

cruces la frontera hacia el ocaso,

en tu arco vibrará una canción

desnuda de palabras.

Pero, antes, mucho antes

de que ese futuro

que amenaza cada día en la ventana

nos alcance,

déjame maldecir

a quien enturbió tus ojos,

 te robó la mirada

y te dio a cambio una amalgama

de desesperación y desaliento,

de odio alimentado con venganzas,

con violencia y miedo.

De amargura sin fin.

De esperanza derretida en hielo.



Antes de que tus ojos

se nieguen a mirar a las estrellas

y se cieguen para siempre,

déjame decirte,
que fue tu cálida mirada

un hermoso amanecer

en los páramos austeros del alma.
"Cuadernos al mediodía"

domingo, 29 de julio de 2012

Z

ZACATECAS

Siempre fue un “snob".
Oyó hablar de los zacatecas uniformados de librea.
Oyó decir que en Cuba los zacatecas 
 acompañaban  solemnemente al muerto
“Eso es tener clase” - se dijo.

Le dieron pocos meses de vida
y sacó un pasaje en barco.
Esperaba que el lento viaje  alargara también el desenlace.

 Pero cuando llegó a la isla descubrió
que las costumbres habían cambiado.
En la actualidad los cadáveres eran incinerados.

“Demasiado ardiente para mi gusto” pensó.
Consideró esa práctica de un calor excesivo
así que se apresuró a comprar un billete de avión
que en pocas horas le traería de vuelta  a su país. 


El aparato cayó envuelto en llamas




Sólo recuperaron sus cenizas.



miércoles, 4 de julio de 2012

EL PLASTICO HECHO ARTE

Benito Iglesias demuestra una vez más que con su poderosa imaginación puede crear verdaderas obras de arte a partir de un material humilde y desechable.
 Yo tuve la suerte de que uno de sus murales presidiera la presentación de mi novela "¿A qué huele la niebla, madre? Los asitentes al evento quedaron impresionados de la obra de Benito.



Y parece ser que la NASA no es ajena a esa admiración. 
Si acaso lo dudais, abrid este enlace:

sábado, 23 de junio de 2012

"I"


Una intrusa aguarda en mi cama…

Confundida su palidez con la blancura de las sábanas, simula dormir, pero yo recelo de su fingido sueño. No es más que un ardid, una burda treta para que me confíe y entre en el lecho sin tomar las debidas precauciones (¿tal vez un somnífero?... ¿varios somníferos?...)

 No obstante me desnudo lentamente y con un orden minucioso, que nunca antes había respetado,  doblo mis prendas una a una y las voy colocando sobre la silla con un cuidado que es más bien una demora. También las zapatillas, como centinelas en guardia, apostadas una al lado de la otra al pie de la cama. Disciplinadas. Como si sobre ellas se mantuviera aún  la firmeza de una vida.

 He alargado la ceremonia tanto como he podido, hasta el infinito. Cualquier cosa con tal de retrasar el momento de tenderme a entre las sábanas blancas (páginas sin historia, lienzos mudos y vírgenes de caricias) Pero ella me aguarda en silencio.

 Ninguna prenda queda ya sobre mi cuerpo desnudo, sólo las gafas. Estas no me las quitaré hasta que no esté dentro de la cama y apague la lámpara de la mesita y ambas oscuridades, la de mis ojos y la de la habitación, sean una sola oscuridad.

 La mujer que me espera sabe que la noche traerá una tormenta de arena que secará la garganta, la lengua, los labios, con una sed de desierto, una espiral de fuego que alcanzará mi cabeza abrasada a esta hora por el frío del miedo y del espanto ante la muerte.

La muerte. La única silueta que distingo en la negrura de las noches sin sueño.

Me desnudo al fin de mi misma,

entro en el lecho y me tiendo junto a ese otro yo

que se aproxima sin remedio a su final.


jueves, 7 de junio de 2012

MISION CUMPLIDA.




Sí, cumplida y bien cumplida. 
 "¿A QUÉ HUELE LA NIEBLA, MADRE?" se ha presentado en sociedad en la librería ARTEMIS.
Gracias. Mil gracias a Beatriz Berrocal que se deshizo en elogios (dictados por la amistad más que por la objetividad) y que nos sorprendió con la incorporación de la música que nos brindó Ana Sarmiento.  Un escalofrío nos recorrió a todos cuando la escuchamos interpretar el "Santa Bárbar Bendita", en estos días en que tan a flor de piel sentimos los problemas de los mineros y la amenaza al carbón que durante tantos años ha sostenido a este pueblo leonés y a este país. Hubo un aplauso emocionado de solidaridad con los hombres de la mina.
Pero no sólo hubo música. El arte original de Benito Iglesias presidió la presentación con un hermoso mural, cuya técnica yo desconocía hasta ese momento, ya que está hecho a base de bolsas de plástico. Resultó magnífico, en verdad. Muchas gracias, Benito, por aportar brillantez al acto.

 Después de la intervención de Beatriz, yo inicié la presentación de la novela. Tranquila y distendida, pues me sentí querida y rodeada de amigos.  

Gracias a los asistentes que me disteis calor y entrega. Deseo de todo corazón que la novela os guste. Gracias a los que de cualquier otro modo difundisteis la noticia.
Espero que a este acto sigan otros similares en el que volvamos a encontrarnos.
¡Gracias a todos!

RADIO LEON, CADENA SER ¿A qué huele la niebla, madre?


¿a qué huele la niebla, madre?



Hola a todos,
 aquí os dejo el enlace de la entrevista que me hizo Chechu Gómez para el programa  HOY POR HOY, de la cadena SER, de León,
 por si no tuvisteis oportunidad de escucharla en el momento de su emisión

http://www.radioleon.com/web/today_by_today

miércoles, 6 de junio de 2012

CUENTA ATRÁS

 



Se acerca el momento de la presentación de mi novela "¿A QUÉ HUELE LA NIEBLA, MADRE?"  y he de confesaros mi nerviosismo, porque es la primera vez que me enfrento a esta experiencia. Menos mal que tendré a mi lado a BEATRIZ BERROCAL, una buena amiga ya curtida en estas lides, pues no hace tanto que dio a conocer, con gran éxito, por cierto, su novela "COSA MIA", que plantea el tema del maltrato a la mujer.
Lo dicho, que Beatriz será mi apoyo del mismo modo que me ha servido de estímulo para que yo diera este arriesgado paso.
 Así que ya sabeis: os espero a todos mañana jueves 7 de junio en la LIBRERÍA ARTEMIS, (Villa Benavente, 17) a las 20:15 .
Y ya me contareis vuestras opiniones después de haber leído la novela.






sábado, 2 de junio de 2012

¿A QUÉ HUELE LA NIEBLA, MADRE?


PRESENTACION DE MI NOVELA


“¿A qué huele la niebla, madre?” 

El jueves día 7 de junio presentaré en León mi novela
Lugar: librería Artemis
Calle Villa Benavente, 17
Hora: 20:15

Os espero a todos,
porque estoy segura de que la novela os va a conmover

¿A qué huele la niebla, madre?
Eso es lo que  Benilde  le pregunta a su madre un amanecer de noviembre.

Porque no huele igual la bruma de la amanecida que le baña la cara con una suavidad azul, que la neblina del atardecer que se mezcla con el aliento del ganado y exhala un aroma cálido.

Pero la niebla negra…

 Benilde quiere saber a qué huele la niebla negra que se ha colado de noche en la casa, que ha llenado todos los rincones, que ha dejado un aroma agreste como si hubiera calentado al fuego de la chimenea sus miembros de agua

La niebla que ha impregnado el dormitorio de la madre con unos efluvios que la niña no conoce y que la han  perturbado de tal modo que Benilde nunca volverá  a ser la misma.

lunes, 21 de mayo de 2012

Die kleine Raupe Nimmersatt (LA ORUGUITA GLOTONA)

  

 Es una canción preciosa y muy divertidas con la que los nuiños pueden familiarizarse con el idoma alemán,

martes, 15 de mayo de 2012

TOME MI PENSIÓN, SR. RAJOY, Y ARREGLE ESPAÑA

Tome mi pensión, Sr. Rajoy, y arregle España. 
Esta España, o país, o nación (según  quien la nombre) que se nos está cayendo a pedazos.
Tome mi pensión y arregle este desaguisado sin padre ni madre.

Por mí no se preocupe, Sr. Presidente, que para comer no me ha de faltar.  Con los hijos no puedo contar porque ´se les ha acabado el paro. Me las apañaré con un cacho huerta que todavía me queda en el pueblo. A mi edad es bueno comer berzas.
Ya voy "pa" los ochenta, pero aún tengo arrestos para inclinarme a la tierra.
Ya ve usted, en cambio a lo que nunca me amoldé en mi larga vida fue a inclinarme ante ningún hombre, porque nadie es más (ni menos) que yo.
Tome mi pensión, Sr. Rajoy, Y arregle España.

Por mí no pase cuidado, que las enfermedades me las trataré como  se han tratado toda la vida: con emplastos, friegas y tisanas. Y si la cosa va a mayores, ya me echará una mano el curandero, que vive en el pueblo de al lado y, total "pa" 10 kilómetros no se necesita ambulancia, ni medicalizada ni sin medicalizar. Con la bicicleta me planto allí en un periquete.
Así que tranquilo, Sr. Presidente.
Tome mi pensión, y arregle España.

A los banqueros, políticos y exespeculadores (¿se dice así? mucho exes, me parece a mí, así que les quito el ex y los sigo llamando especuladores) no se le ocurra dejarles sin un salario digno. Por eso le sugiero, o le pido, o le exijo (perdone, no se mucho de vocabulario y todos esas palabras me parecen decir lo mismo).
Bueno lo que quiero decirle es que les retribuya  como se merecen, conforme al trabajo que desempeñan. Con un salario digno.
El salario mínimo, ¿le parece bien?

miércoles, 9 de mayo de 2012

DESAYUNO SIN DIAMANTES

A veces es mejor no escuchar la radio
 si uno quiere desayunar en paz.

Ya me había sucedido otras veces. A decir verdad no muchas, afortunadamente. Sólo cuando me había acostado más temprano de lo habitual tras una cena frugal. El caso es que esta noche ocurrió de nuevo.
 Me desperté a las cinco de la mañana con una sensación de vacío en el estómago. O sea, por decirlo llanamente, con un hambre canina. Estaba a punto de levantarme de la cama y lanzarme a la cocina cuando, sin saber por qué se me vinieron a la cabeza las palabras de mi abuela hambre que espera hartura no es hambre pura, que era lo que siempre decía mientras yo apremiaba a mi madre para que me diera la cena. Mi abuela inválida era una especie de tótem sagrado instalado en su sillón de cretona floreada desde el cual dictaba órdenes y sentencias. Ella encarnaba la sabiduría y la experiencia que se atribuye a los ancestros, así que mi madre ignoraba mi petición como si yo no hubiera abierto la boca y continuaba planchando y doblando primorosamente  la ropa de toda la familia hasta que en el cesto de mimbre no quedaba ni un calcetín. Eran tiempos de percal y  batista, de algodón y popelín (palabra que me producía una risa incontenible). Nadie había inventado todavía la falacia de que la arruga es bella y los niños de entonces debíamos ir planchados y replanchados.
El caso es que al hilo de todos estos recuerdos se me ocurrió la malhadada idea de hacer la experiencia. Quise percibir en mi propio cuerpo lo que era hambre pura, de modo que comencé por imaginar que la nevera estaba vacía y que no encontraría nada en ella cuando la abriera. Mi estómago pareció responder al estímulo porque inmediatamente sentí una especie de mordisco en las entrañas. Pero aguanté el envite y permanecí  acostado resistiendo la tentación de correr pasillo adelante hasta la cocina. Claro que la cosa fue a peor cuando fantaseé con la idea de que no existían supermercados, ni una mísera tienda de barrio siquiera en mil kilómetros a la redonda. Mi estómago se encabritó de nuevo añadiendo coces dolorosas a sus mordiscos atroces.
No quise esperar más. Salté de la cama y me dirigí a la cocina como si hubiera de apagar fuego en ella. Me dispuse a prepararme el desayuno yo mismo, no era cosa de llamar a la criada a las cinco y cuarto de la mañana. (El reloj confirmó que había sufrido quince minutos de hambre pura).
El olorcillo que se desprendía del tostador del pan se complementaba a la perfección con el aroma del café. Unté las tostadas con abundante mantequilla aprovechando que mi mujer dormía y no me iba a dar la murga con la consabida cantinela el colesterol, Antonio. El médico te ha ordenado controlar el colesterol”. ¡A la mierda el colesterol! Extendí la mermelada de arándanos sobre las tostadas y me senté a desayunar.
Encendí la radio, más  para que me hiciera compañía que para enterarme de las noticias, que son las mismas a todas las horas. Entre bocado y bocado volví a escuchar por enésima vez  los comentarios sobre “idilio económico  Merkozy” que nos obliga a apretarnos el cinturón como si viviéramos en plena posguerra.
Tras un sorbo de café me reconcilié en cierta forma con los mandatarios bicéfalos y empecé  la segunda tostada (la enceté, hubiera dicho mi abuela, de estar viva).
En la radio, una cooperante de esas que no tienen otra cosa mejor que hacer y se meten en una ONG a ver si ligan con algún chalado como ellas, se puso a hablar no sé que cuernos de el Cuerno de Africa, de campamentos de refugiados en Kenia, de mujeres que llegaban extenuadas a ellos con los hijos aferrados a sus tetas resecas, de miles de niños muertos por la hambruna.
¡Qué bruta, la tía! pues ¿no nos acusa a la humanidad entera de genocidio por mirar hacia otro lado?
Ganas de joderme el desayuno que tenía la tía, porque salí disparado hacia el cuarto de baño y vomité.


lunes, 30 de abril de 2012

ENTRE LA LUZ Y LAS SOMBRAS




“La memoria lo es todo para mí.
Tanto recuerdas, tanto vales”


 (La oscura historia de la prima Montse. J. Marsé).



¿Cuánto dura un siglo...? ¿cuántos años tienen que pasar...? ¿cien... mil...? ¿qué es un siglo?

 Agosto 2005
 El huracán Katrina acababa de destruir Nueva Orleáns. Siempre quise viajar a Nueva Orleáns. Ahora no sé cómo llegar. ¿Es un estado? ¿una ciudad? ¿por qué no lo recuerdo? Días más tarde la televisión habló del estado de Luisiana. Dijo lo que yo siempre había sabido y acababa de olvidar. Nueva Orleans es una ciudad y no un estado. ¿Cómo fui capaz de esa confusión, yo que soy una apasionada de la geografía, que conozco  estados y ciudades como si los hubiera recorrido palmo a palmo?



Olvidé el nombre de la calle. Sólo  recordaba los sillones de mimbre y el sol luminoso que parecía estar dentro de la habitación, de este lado de la ventana sin cortinas, bañándo nuestros cuerpos desnudos con su luz dorada.

¿olvidaré  –quizá en un día no demasiado lejano—olvidaré  también que te amaba?

Hubo un eclipse.
El sol se oscureció casi por completo (también mi mente se oscurece a veces en eclipses inesperados) La tierra olvidó momentáneamente el contorno nítido de las cosas que se se volvieron difusas –como a mí los recuerdos que creí fieles durante años y ahora me abandonan desdibujados en esa falsa noche que es el olvido, igual que observo la confusión de los pájaros sorprendidos por la noche repentina sin acertar con sus nidos.

Un cerco amarillo, un anillo luminoso indicaba que el sol seguía ardiendo, aunque no lo viéramos.
En ese instante percibí con horror el comienzo del declive: Fui consciente de la aparición de la inconsciencia y supe que en lo
 sucesivo mis días estarían apenas iluminados  por un tenue resplandor tras el cual acecharían las sombras de la desmemoria.

sábado, 14 de abril de 2012

SÚPLICA DEL OLIVO

Pensando en los destrozos irreparables que los vándalos causan en los bosques, me ha venido a la memoria la súplica del viejo olivo del Castillo de San Jorge, en Lisboa  Y digo la súplica del olivo porque si escuchamos con atención es el mismo árbol quien nos habla.      
Y éstas son sus palabras:



  
AO VIANDANTE

Tu que passas e ergues para mim o teu braço
Antes que me faças mal, olha-me bem.
Eu sou o calor do teu lar nas noites frias de inverno
Eu sou a sombra amiga que tu encontras sob o sol de agosto.
E os meus frutos são a frescura apetitosa que te sacia a sede nos caminhos.
Eu sou a trave amiga da tua casa, a tábua da tua mesa, a cama
em que descansas, o lenho do teu barco.
Eu sou o cabo da tua enxada, a porta da tua morada
A madeira do teu berço e do teu próprio caixão.
Eu sou o pão da bondade e a flór da beleza.
Tu que passas, olha-me bem e não me faças mal.


lunes, 2 de abril de 2012

EL NIÑO NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA

El niño no tiene quien le escriba…

y sin embargo no deja de esperar que el cartero deposite en el buzón del portal de su casa una carta con su nombre y apellidos en el sobre.

El niño no tiene quien le escriba…

Ni siquiera obtiene respuesta a la carta que cada año, poco antes de las Navidades, escribe trabajosamente, apretando mucho el lápiz entre sus dedos, tanto como aprieta su lengua entre los dientes para concentrarse mejor, a tres hombres  misteriosos y lejanos  que son tan generosos como para llenarle la habitación de regalos, pero que andan tan escasos de tiempo que no se detienen un momento a contestar su ilusionada misiva ni a sus promesas de ser más bueno el próximo año.

El niño no tiene quien le escriba…

Y es que ignora que, aunque sea el rey de la casa, el niño mimado de sus abuelos, el juguete preferido de sus primos de más edad, él, a sus cuatro años, no es nadie para la compañía de la luz ni para los bancos porque no tiene un contrato a su nombre ni una cuenta corriente. No es nadie para la sociedad de consumo en la que le ha tocado nacer. Por otra parte su teléfono móvil de plástico verde manzana siempre está operativo, sin depender de los abusos de ninguna compañía telefónica. Funciona cuando él quiere conversar, y sólo, de vez en cuando, su papá tiene que cambiarle las pilas, y si papá no está, da lo mismo porque a  él le sigue funcionando igual.

El niño no tiene quien le escriba…

Tampoco sus padres -aunque él crea lo contrario cuando ve el buzón del portal a rebosar de sobres con membretes que  aún no ha aprendido a identificar- tienen quien les escriba porque ya nadie pone por escrito sus promesas de amistad, sus juramentos de amor, el sentimiento de un pésame. Si acaso, un breve sms o un impalpable e-mail en los que es imposible rastrear el temblor de la mano que empuña la pluma, el vigor o el desmayo de las sílabas, o la huella de una lágrima sobre el papel.

El niño no tiene quien le escriba…

Y por eso sus abuelos han decidido escribirle una carta, con su nombre y apellidos bien claritos en el sobre, en la que le recuerdan lo mucho que le quieren, aunque estén lejos, y le han llenado una hoja con estrellitas y pequeños corazones que el niño contará para conocer el número de besos que le envían mientras esperan abrazarle de verdad.

martes, 20 de marzo de 2012

¿Duende o Hada?

Es vivaracha, pequeñita, activa, entusiasta.

Se diría que es un duende, o un gnomo, o un duendecillo bonachón que se complaciera en estar en todas partes a la vez  para facilitar la existencia a los humanos.

Aunque yo más bien creo que se trata de un hada.

A través de los cristales de sus gafas mira el amanecer cada mañana y sus ojos azules descubren que las flores son hoy más hermosas...

que los gorriones pían alborotados y revolotean a su alrededor para agradecerle los trocitos de pan que les  arroja...

y que el día se presenta  lleno de posibilidades.

Al igual que los pájaros picotean las migas, también ella picotea en cada una de las oportunidades que tardíamente le brinda la vida.
No desperdicia ni una.

Con una curiosidad apasionada e infantil se asoma a mundos que hasta hace muy poco le estuvieron vedados: La informática…, la guitarra…los juegos que no pudo disfrutar en su juventud.

¿Que tiene arrugas? ¡Pues, claro! ¿Quién no las tiene a los setenta años? Pero no ha necesitado hacerse ningún lifting porque sus arrugas son hermosas: son las huellas de sus risas.

Las otras, los vestigios del sufrimiento y el dolor, nadie puede rastrearlas. Han desaparecido. Las ha borrado para no causar tristeza a quienes miramos con amor su cara de niña.
¿Puede la bondad ofrecer mejor regalo?

sábado, 17 de marzo de 2012

"O"

ORIGENES




Voy a morir sin saber de dónde vengo.

Procedo de una semilla transportada por el aire.

 Inútilmente busco el origen

de la simiente que un mal viento

depositó una tarde de estío

en un vientre enloquecido

de sol y de deseo.

lunes, 5 de marzo de 2012

"J"

JUEGO

A veces jugábamos a ser felices
y fingíamos querernos

después emergíamos a la superficie
en busca de oxígeno


antes de hundirnos de nuevo
en las aguas heladas del desamor



viernes, 2 de marzo de 2012

"L"

LUNA

Afirmaba ser la Luna
 y la encerraron por loca.

Aquella misma noche, en el manicomio,
inició su cuarto menguante.


A QUIEN YA NO ESTÁ


Cuantos te conocimos
supimos que las palabras
no serían más
sonidos vanos:
hermosos engaños de panfletos,
desesperado grito en pintadas callejeras

Libertad no es
una promesa vaga
ni un horizonte incumplido
ni una quimera

Libertad fue
tu cuerpo
desangrado en la acera


"Cuadernos al mediodía"


domingo, 22 de enero de 2012

PRECISION


 

El reloj de plata siguió midiendo inexorable el tiempo como si todavía el tiempo importase, como si a la vida le restaran aún segundos por contar
Los demás relojes, todos los relojes clavados al panel de corcho o sujetos a las paredes junto con barómetros y  termómetros, anunciaban horas incongruentes, arbitrarias, disparatadas.
Manuel nunca supo explicarse  de dónde le venía esta fascinación por la medida, por el control del tiempo, por la exactitud de las previsiones... El caso es que todos aquellos artilugios  le encandilaban y  le procuraban  una sensación de seguridad y dominio.
   Él, tan amante de la precisión, no podría determinar el...

sábado, 21 de enero de 2012

"R"



RÍO
Nació del vientre íntimo y misterioso de la tierra, entre bosques umbríos y frondosidades húmedas.

Cabalgó alocado las montañas en torrentes ruidosos, se despeñó en cascadas de plata como cabelleras de náyades y jugó con nubes y pájaros.

Calmado su inicial brío se dejó ir, demorado y sinuoso por cauces ignotos. Serpenteaba entre las placenteras planicies. Se detenía por un breve espacio de tiempo en algún amoroso recodo. Dilataba su curso en vueltas y revueltas en torno a campos cuajados de flores a la espera quizá de que alguna Xana se mirara en sus aguas. Disfrutaba alegrías y deleites  que parecían no tener fin bajo el sol del mediodía.

Próximo al océano se abrió en varios brazos como si intentara librarse de la pereza acumulada en su  recorrido, como si pretendiera inundar la arena, como si finalmente quisiera reparar el error de haber dejado a su paso tierras en sequía.  
Antes de arrojarse al mar,
el hombre
 pensó que su vida había sido un río